Ha pasado algún tiempo, 5 meses concretamente, los 5 meses más duros de mi vida.
La ausencia de dos personas muy importantes para mi han conseguido dejarme descolocada.
El saber que no van a volver, aceptarlo y asimilarlo me ha costado lo suyo. El apoyo de las personas a las que quiero y que me quieren han sido vitales, sin ellas, no sé que habría hecho.
Las cosas siguen su camino, hasta llegar al final, aunque a veces, las cosas no cambian.
Sigo en la misma ciudad, veo las mismas caras todos los dias, sigo asistiendo a las mismas clases, a los mismos exámenes, sigue lloviendo de la misma forma... Parece que estuviese atrapada en una bola de cristal y que alguien esté dándole vueltas a la cuerda, comience la cancioncita y una vez parada volvamos al principio.
Monotonía, ganas de cambio.
Pero hay pequeñas cosas, ligeros detalles, que sí han cambiado.
Unas personas se van, así como otras aparecen en nuestras vidas.
Sé que aún acabas de llegar, pero desde luego, te has ganado mi confianza poco a poco.
Una vez más vuelvo a estar ilusionada con algo, siento que vuelvo a ser la persona risueña y alocada que una vez fui.
Tú, que me has encontrado por una de esas curiosas casualidades de la vida, de la forma más inesperada; tú que me miras con eses ojitos azules y profundos mientras dejamos que el tiempo vuele... tú, que haces que me sienta viva de nuevo, tú que me abrazas y me sonríes... Gracias por estar aquí hoy.
Nadie sabe qué nos espera mañana, pero desde luego, hoy estoy contigo y estoy feliz después de tanto tiempo.
